Pruebas rápidas se comercializan intensamente por redes sociales; autoridades realizan monitoreos

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Las pruebas rápidas para detectar si una persona está contagiada de COVID-19 se encuentran desde los $5 y basta con entrar a redes sociales para hallar usuarios que ofertan.

Desde las diferentes plataformas digitales se ofrecen pruebas rápidas, entre ellas están las IgG e IgM, que son usadas para detectar si hay anticuerpos del virus en la sangre y que solo pueden ser interpretadas por un médico.

La Agencia Nacional de Regulación y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) aseguró que no está autorizado por ningún medio la publicidad y promoción de medicamentos en general, productos naturales de uso medicinal y dispositivos médicos, según consta en el Acuerdo Ministerial 179.

«Arcsa realiza un monitoreo de publicidad a personas que no cuentan con permisos de funcionamiento o están vendiendo pruebas COVID-19 no certificadas ni autorizadas. Nosotros lo que hacemos es trabajar con otras instituciones como la Intendencia y Fiscalía para realizar los operativos de control», afirmó César Jiménez, técnico de la Coordinación Zonal 8 de Arcsa.

Álvaro Nieto, intendente general de la Policía del Guayas, contó que hacen un trabajo en conjunto con Arcsa para acudir a los establecimientos y realizar el respectivo proceso.

«Se coordina con Arcsa, Intendencia y la Policía y vamos a verificar los establecimientos donde están vendiendo estas pruebas rápidas, entonces lo que se verifica ahí básicamente es de parte de Arcsa si tienen el registro sanitario permitido, si es que estos establecimiento cumplen o no los requisitos para poder expender este tipo de pruebas rápidas», manifestó el intendente del Guayas.

Tanto Arcsa como la Intendencia reciben denuncias sobre la venta de pruebas.

Jacqueline Bayas, coordinadora Zonal 8 de Arcsa, advirtió que el Departamento de Comunicación de la entidad realiza un monitoreo a personas particulares que ofertan estas pruebas en redes sociales.

«Es más complicado porque generalmente son personas naturales, entonces se llega a ellos llamando por teléfono, pero cuando se va a la dirección indicada son viviendas y no hay cómo allanarlas sin una orden judicial. No es imposible pero sí se complica un poco más el tema», advirtió Bayas.

No obstante, señaló que han ubicado a varios de estos usuarios por redes sociales y han procedido a abrir los respectivos procesos sancionatorios, con la ayuda de la Fiscalía.

Las sanciones que se les impone a las personas que comercializan las pruebas COVID-19 por redes sociales son una multa de diez salarios básicos (4000 dólares), la clausura del establecimiento (si es que tienen un local) y el decomiso del producto.

César Jiménez indicó que a nivel nacional existen aproximadamente 300 establecimientos que han realizado los trámites para certificar pruebas para COVID-19, su importación y venta.
Además, señaló que esta comercialización es debido a la necesidad de ciertas personas.

«Quieren hacer dinero fácil y como ven que hay un nicho de mercado en este caso, la gente está aprovechando que todo mundo quiere saber si está enfermo o no y comienzan a vender estas pruebas, pero algunas de estas no están certificadas por el Arcsa», manifestó el funcionario.

Agregó que la entidad también se ha enfocado en socializar esta situación para que las personas no compren estos productos por redes sociales porque al no cumplir con las especificaciones para su uso, pueden dar falsos positivos y acarrear problemas graves.

La epidemióloga Andrea Gómez expresó que existe el riesgo de un mal diagnóstico y que aumentaría el contagio a otras personas si no se acude tempranamente para que revisen cómo está su estado de salud.

«Uno de los problemas que tiene el detectar los anticuerpos es que hay dos tipos, uno que es el IgM y el IgG. El IgM son aquellos anticuerpos que se producen durante los primeros días de la infección; en cambio, el IgG se produce ya días después de la infección y estos guardan memoria y duran mucho más tiempo», advirtió la profesional en salud.

Gómez lamentó que se dé esta venta de pruebas por redes.

«Mucha gente se ha demorado en acudir a tener una atención temprana, entonces llega con síntomas más graves y necesitan una atención hasta de cuidados intensivos. Esos son los riesgos al comprar estas pruebas sin una interpretación por un profesional», dijo. (I)

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