La Catedral Metropolitana es ícono de la fe católica que mueve a los guayaquileños

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Desde marzo pasado, la Catedral metropolitana San Pedro Apóstol de Guayaquil se mantiene cerrada. Los feligreses, que tradicionalmente acudían a este templo desde las 07:00, sobre todo los domingos, en estas semanas buscan otras parroquias para escuchar misa, realizar plegarias o confesarse.

La pandemia de COVID-19 mermó la actividad en esta iglesia, ubicada en las calles Chimborazo entre Clemente Ballén y 10 de Agosto. El cierre del parque Seminario, o de las Iguanas, frente al templo, también ha disminuido la presencia de visitantes y familias que paseaban cada domingo.

El origen de esta iglesia se remonta a mediados del siglo XVII en el Cerrito Verde (actual Santa Ana), donde fue edificada la primera iglesia matriz. En ella veneraban al apóstol Santiago el Mayor, patrono de la ciudad. Según la publicación El corazón de la ciudad, Catedral de Guayaquil, de Juan Carlos Riofrío, esta iglesia se convirtió en la segunda de la urbe, luego de Santo Domingo de Guzmán, edificada también en las faldas del cerro.

Los incendios que azotaron a la ciudad en el siglo XVII destruyeron el templo, elaborado con madera. Para el año 1650, la iglesia fue reconstruida, pues su estructura estaba en mal estado. En 1692, un gran incendio destruyó el templo, por lo que el ayuntamiento de Guayaquil decidió reubicarla en un espacio situado cercano a la Plaza de Armas, en el sector La Sabaneta, en Ciudad Nueva, la actual calle Chimborazo.

En el año 1838, el papa Gregorio XVI elevó la jurisdicción local al rango de diócesis y la iglesia al de Catedral. Años antes, en la gesta emancipadora de Guayaquil del 9 de Octubre de 1820, en la edificación de madera sonaron las campanas anunciando la independencia.

Dos años después, la iglesia de madera fue reconstruida por encargo de monseñor Francisco Xavier Garaicoa, primer obispo de Guayaquil.

El actual templo tiene un estilo neogótico y la primera etapa de su construcción se desarrolló entre 1924 y 1934. Desde 1941 hasta 1958, el arquitecto español Juan Orús Madinyá continuó con la edificación de la iglesia, diseñando la fachada y encargándose de los trabajos interiores.

En 1958 tomó la posta el arquitecto chileno Alamiro González. La nave central de la iglesia se inauguró en 1949. Siete años se develaron las torres con sus agujas. En cada una se ubicó un reloj. Uno de ellos señalaba la marea del río Guayas. En el año 1956 se instalaron los vitrales superiores con alegorías de varios apóstoles y la pasión de Cristo.

En la Catedral se congregan cientos de feligreses para celebrar diferentes actividades, como las misas por el Domingo de Ramos, en el que piden la bendición de sus plantas al párroco y los demás curas; la misa de Miércoles de Ceniza.

También desde esta iglesia se inicia la procesión de Cristo Rey, en noviembre de cada año, en la cual los católicos acuden con imágenes religiosas y avanzan hacia el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, en el cerro del Carmen.

Esta iglesia también posee una cripta donde reposan los restos de 16 sacerdotes, como el español Francisco Dólera, el ecuatoriano Roberto Pazmiño o el francés Rogeiro Beauger.

En diciembre del 2017, la Catedral entró en un proceso de mantenimiento y reparación en varios objetos arquitectónicos, que resultaron afectados por el terremoto que sacudió al país el 16 de abril de 2016.

Por la pandemia de COVID-19, estos trabajos se paralizaron, así como las ceremonias religiosas en su interior. Hasta marzo pasado se readecuó la fachada, por el lado de la calle Clemente Ballén, donde funciona la curia.

También las torres norte y sur, por Chimborazo; las cúpulas interiores y la de Cristo Rey, entre otros trabajos. Los feligreses esperan su reapertura en los próximos días. (I)

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